top of page

Antes investigaba ciudades. Después, empecé a investigar mi propia vida​​

Soy Julia Úbeda

 

Y mi historia, es una historia sobre atreverse: atreverse a ser quien eres

Mi Historia

Nací en Valencia en 1987.
Aunque mi base siempre fue España, mi infancia y adolescencia transcurrieron en movimiento: estancias en Italia, Sudáfrica, California, Cuba, Irlanda y Ecuador. Estancias propulsadas por mi padre aventurero que, sin duda, consiguió transmitirme su impulso explorador.

Estudié Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. No por vocación, si no por capacidad y ambición. Porque encajaba en la idea de éxito que tenía en aquel entonces. Lo estudié porque podía y porque debía. Un juego del ego del que todavía no era consciente.

Al terminar la carrera, con 23 años, me fui a Holanda con una Beca Leonardo. Lo que empezó como algo temporal, se convirtió en un contrato fijo y comencé a trabajar como ingeniera geotécnica y analista de datos.
A pesar de las dificultades del inicio y de estar sumergida en una empresa completamente “Dutch”, Holanda se sentía como aire fresco. Mi ‘gusanillo’ explorador estaba activo y no me planteaba volver a España: estaba donde tenía que estar.

En la empresa apreciaban mi capacidad de innovar y de pensar fuera de la caja. Pronto me vi dirigiendo proyectos nuevos y proponiendo formas alternativas de visualizar datos.


 
Screenshot 2026-03-25 at 11.38.38 a.m..png

Allí viví el auge de las Smart Cities y de las “data-informed decisions”.
Me interesaban los datos, pero también la historia que contaban: quería entender cómo las decisiones técnicas impactan la vida real de las personas. Esa inquietud, me llevó a cursar un máster especializado en sistemas de información geográfica aplicados al urbanismo. Lo terminé con cum laude.

Así fue como me sumergí en el cruce entre tecnología, urbanismo y la toma de decisiones públicas. Por primera vez, sentí que estaba alineando mente y acción con mi curiosidad innata.
Mis ganas de investigar, me llevaron al instituto Amsterdam Metropolitan Solutions (AMS).
Poco después, llegué al Ayuntamiento de Ámsterdam, con una propuesta de 3 páginas bajo el brazo, donde presenté mi visión sobre cómo aplicar datos y tecnología al uso del espacio público.

Fue allí, donde desarrollé los mapas de Walkability, una metodología enfocada en medir la andabilidad de la ciudad. Uno de los proyectos de los que más orgullosa estoy de mi carrera profesional. Sentía que mi trabajo tenía impacto y que realmente estaba al servicio. Pronto me encontré apoyando decisiones relacionadas con la movilidad de peatones, contribuyendo así al campo del urbanismo sostenible.

En 2019, pasé a la Universidad de Ciencias Aplicadas de Ámsterdam, donde diseñé e impartí la asignatura “Urban Technology” y lideré proyectos europeos de innovación urbana.
Durante estos años, fundé SpaceTraces, mi primera empresa -ahora ya cerrada- donde desarrollé proyectos para distintos departamentos públicos y el ministerio de transporte. Me mantenía en activo presentando mis investigaciones en conferencias internacionales. Compartir y enseñar, siempre han ido conmigo…

 
Screenshot 2026-03-25 at 11.45.13 a.m..png

Amsterdam fue hogar

Mi vida estaba ordenada por fuera y me sentía estimulada por dentro: mi bici, mi apartamento en Oud-West con su balcón al sol, un sueldo estable, un horario flexible y motivada intelectualmente. Me sentía ilusionada, tanto, que en 2021 inicié un doctorado para el proyecto City Rhythms. Sin duda, me veía allí, con ganas de seguir contribuyendo al mundo del urbanismo.

Y, aun así, a lo largo de mi vida, siempre hubo momentos en los que algo no terminaba de encajar. Y una pregunta sutil se repetía…: ¿es esto todo?
Me gustaba mi trabajo. Iba ilusionada a reuniones y conferencias.
Tenía ideas constantemente sobre nuevos proyectos…
Pero también vivía en la mente.
Desde muy joven, experimenté síntomas de agotamiento, confusión y mini-crisis que entonces no sabía nombrar. Más tarde entendí que eran síntomas de burnout. No les prestaba demasiada atención, ya que mi entusiasmo y pasión tiraban para delante.
Hasta que esa sensación persistente de vivir en tensión -hipervigilante, acelerada y mental- me llevó a buscar respuestas. Fue entonces cuando empecé a escribir cada día. No para publicar, si no para entenderme: para ordenar mis pensamientos y encontrar una manera de dar espacio a mis emociones.


Así nació mi práctica de journaling, que hoy lleva más de 12 años conmigo.
En esta etapa, me acerqué también al yoga y a la meditación.
Poco a poco, aprendí a regularme y a conectar con mi cuerpo. Aprendí que no todo se resuelve pensando. Desde ese lugar más calmado, comencé a mirar mi vida con otra perspectiva.
Y a hacerme preguntas incómodas que cuestionaban mis certezas:


¿Desde qué lugar estoy tomando decisiones?
¿Quién soy cuando no hay expectativas externas?
¿Qué versión de éxito persigo?
¿Es esto, realmente, todo?


Algo en mí comenzó a pedir otros ritmos. Otra forma de estar en el mundo.
Screenshot 2026-03-25 at 12.01.48 p.m..png
El yoga y el journaling y me habían dado regulación y claridad.
Pero más adelante, me interesé por el Reiki y prácticas somáticas.
Me formé en Yin Fascial Yoga y años más tarde en Hatha Yoga (OneYoga). Aligeré mi cuerpo emocional, conectando de manera más profunda con mi cuerpo energético.

Me inicié en Tantra con The School of Shakti. Eso me llevó al despertar de mi energía Kundalini. El viaje hacia adentro continuaba. No fue un camino lineal ni cómodo. Pero desde ese momento, ya no hubo vuelta atrás: 
Sentí una expansión de mi conciencia y conecté de forma rotunda con mi intuición y sabiduría interna.
Entonces lo vi claro: el mundo que había creado, se me había quedado pequeño. Mi vida externa ya no reflejaba mi vida interna. Mis deseos y valores habían cambiado. Mis prioridades, también. Supe que era el momento de soltar.
Screenshot 2026-03-25 at 12.05.22 p.m..png
Había miedo y dudas, pero la confianza era más fuerte.

Dejé mi trabajo y el doctorado.
Cerré SpaceTraces.
Alquilé mi apartamento.
Diseñé un plan financiero.
Y me fui a México.

Ahí comenzó Mi Viaje de Monje.

Un tiempo de retiro, exploración y reconfiguración interna. No viajé para descubrir mundo, mi objetivo era observarme en él. Me regalé tiempo y presencia para observar mis procesos internos aún más de cerca: pasé temporadas de silencio en el Lago Atitlán. Profundicé en el trabajo corporal y energético en la formación de Kundalini Bodywork.

La cerámica y la pintura me enseñaron sobre el proceso creativo y la materialización de las ideas. Los ayunos y detox en Tepoztlán me conectaron más al cuerpo.

Fue un tiempo de depuración. Literal y simbólica.
Sentí lo que era vivir con un sistema nervioso regulado.
Descubrí que había vivido demasiados años desde la exigencia y desoyendo mi propia voz.
Comprendí que la transformación no ocurre solo desde la mente, sino desde el cuerpo. Que conocerse es una decisión. Y que crear una vida coherente con lo que somos exige saber escucharse, deconstruirse y soltar lo que no es propio.
De este proceso, nació mi emprendimiento: sin un plan de negocio predefinido, sino como consecuencia de mi propio camino vital.
Mis aprendizajes se convirtieron en la base de mi trabajo y de lo que hoy enseño y comparto.
En 2023, comencé a publicar artículos semanales en The Journal, mi espacio en Substack y a impartir mis primeros talleres de escritura introspectiva, consciente de que lo que me había servido, también podía servir a otros.

Lo que comenzó como un proceso íntimo se transformó en espacios compartidos, workshops, mentorías, conversaciones y clases…donde las personas se detienen para hacerse las preguntas que yo misma me hice durante años.

Utilizando la escritura introspectiva, consciencia corporal y herramientas de organización y planificación.

Hoy, acompaño procesos que van de lo interno a lo externo.

El punto de partida es comprender cómo funcionas por dentro para poder tomar decisiones alineadas con quien realmente eres.
Screenshot 2026-03-25 at 12.26.02 p.m..png
Screenshot 2026-03-25 at 12.30.36 p.m..png
Lo que me hace diferente no es el journaling, el yoga o la regulación emocional.
Es la combinación de:
  • Visión creativa con la capacidad de ejecución
  • Introspección con dirección.
  • Escucha y exploración profunda traducidas en claridad y concreción
Las personas que trabajan conmigo valoran ese equilibrio: la reflexión no se queda en ideas ni en lo interno: la llevamos a tierra, la traducimos en decisiones coherentes y acciones concretas.
Considero que no dejé la ingeniería…la integré.
Durante años trabajé con datos y la toma de decisiones públicas.
Y hoy, simplemente aplico esa mente estructurada al mundo interno. Antes diseñaba mapas externos. Hoy acompaño a diseñar mapas personales.
Actualmente estoy escribiendo mi primer libro, donde profundizo en estas ideas: en cómo es necesario habitar el cuerpo y ordenar primero lo interno antes de ejecutar ‘sin rumbo’ en lo externo.
Y aquí sigo, recorriendo mi propio camino: escribiendo, cuestionando, aprendiendo, enseñando, creando. Mi trabajo nace de mi propio proceso.
Y la clave estará siempre en seguir evolucionando con él.
Con amor,
Julia
bottom of page